Posts Tagged: amor

No somos italianos

Carla solo tenía 16 años cuando se enamoró de aquel adolescente italiano. Los padres de Carla eran valencianos pero se mudaron a Ibiza cuando ella tenía tres años. Era principios de junio y empezaba a hacer calor. Como cada viernes

No somos italianos

Carla solo tenía 16 años cuando se enamoró de aquel adolescente italiano. Los padres de Carla eran valencianos pero se mudaron a Ibiza cuando ella tenía tres años. Era principios de junio y empezaba a hacer calor. Como cada viernes

Fumar después de follar – Capítulo III

Si no has leído el capítulo II, accede aquí: [Fumar después de follar – Capítulo II] ***     Roberto dormía de lado en su cama mirando hacia la puerta de la habitación. Abrió los ojos y vio sus pantalones

Fumar después de follar – Capítulo III

Si no has leído el capítulo II, accede aquí: [Fumar después de follar – Capítulo II] ***     Roberto dormía de lado en su cama mirando hacia la puerta de la habitación. Abrió los ojos y vio sus pantalones

Enséñame tus arruguitas

Laura y Carlos estaban en la habitación 202 del hotel en el que se veían todos los martes y jueves al salir del trabajo. La habitación estaba decorada en tonos blancos y grises. “Es muy impersonal”, solía decir Laura. “Sí,

Enséñame tus arruguitas

Laura y Carlos estaban en la habitación 202 del hotel en el que se veían todos los martes y jueves al salir del trabajo. La habitación estaba decorada en tonos blancos y grises. “Es muy impersonal”, solía decir Laura. “Sí,

Como en las películas de amor

— Mamá. —Dime, hija. — ¿Papá y tú os queréis? —Claro mi vida. Los papás y mamás tienen que quererse. —Me refiero a quererse como en las películas de amor. —Clara, mamá te ha explicado muchas veces que las películas

Como en las películas de amor

— Mamá. —Dime, hija. — ¿Papá y tú os queréis? —Claro mi vida. Los papás y mamás tienen que quererse. —Me refiero a quererse como en las películas de amor. —Clara, mamá te ha explicado muchas veces que las películas

Cuando aún la quería

A Sole, por enseñarme a confiar.     La maté porque la quería. Ella me decía que me amaba. Cada día al despertar, me miraba con ojos llorosos y me susurraba al oído: “te quiero. Ya sabes, mucho, mucho, mucho”.

Cuando aún la quería

A Sole, por enseñarme a confiar.     La maté porque la quería. Ella me decía que me amaba. Cada día al despertar, me miraba con ojos llorosos y me susurraba al oído: “te quiero. Ya sabes, mucho, mucho, mucho”.

Un plato hondo. Blanco.

   Nacho estaba en su apartamento de Madrid en la calle Lagasca. Carmen, su prometida, había salido de compras con unas amigas. Tenía toda la tarde para él. Seguro que Carmen lo alargaba con un masaje en el spa o

Un plato hondo. Blanco.

   Nacho estaba en su apartamento de Madrid en la calle Lagasca. Carmen, su prometida, había salido de compras con unas amigas. Tenía toda la tarde para él. Seguro que Carmen lo alargaba con un masaje en el spa o

Fumar después de follar – Capítulo II

Si no has leído el Capítulo I, accede aquí:    [Capítulo I de “Fumar después de follar] ***     Era un viernes por la noche. Habían pasado dos semanas desde que Roberto salió de casa de Marta. No volvieron

Fumar después de follar – Capítulo II

Si no has leído el Capítulo I, accede aquí:    [Capítulo I de “Fumar después de follar] ***     Era un viernes por la noche. Habían pasado dos semanas desde que Roberto salió de casa de Marta. No volvieron