La libreta de Jana

    [ A Sole, por ayudarme a reencontrar la escritura. ]

   Me llamo Jana y tengo casi siete años. Mi comida favorita son los macarrones con atún y tomate. Los tomates son del huerto de mi abuelo. Mi mamá dice que todo lo que sea de la tierra está más bueno. Mi papá no dice nada, pero creo que también le gustan los tomates de mi abuelo. Y el melón también, porque a veces se come uno entero él solo. Mi mamá es muy guapa y flaca. Tiene el pelo largo y rubio. Papá no es guapo. Y está gordo. Creo que por eso mi mamá no quiere que papá le dé besos.

   Papá sale todos los viernes por la noche y no vuelve hasta el día siguiente. Es mi día favorito porque así puedo ver la tele con mamá en el sofá. Las dos solas. Mamá a veces también se va. Pero nunca vuelve al día siguiente como hace papá. Cuando mamá se va, papá no para de llorar. Yo también tengo miedo de que no vuelva, pero intento no llorar para no asustarle. Solo lloro por la noche cuando no me ve, debajo de la manta. Y le pido a Dios que traiga a mamá pronto. Yo sé que va a volver. Siempre lo hace, pero rezo porque tengo miedo de dormir sola. Mamá siempre duerme conmigo en mi cuarto. Me llaman tonta por hablarle a Dios, pero mi profe de religión dice que hay que rezar todas las noches.

   También tengo una hermana. Es más mayor. Mucho más mayor. No vive en casa con nosotros. Se casó y vive en un planta más arriba con su novio. Siempre me dice que soy fea y a veces me mira raro. No entiendo por qué, pero tampoco entiendo por qué llama “Juan” a nuestro papá. Me han dicho que es porque mi papá no es su papá, pero yo no me lo creo.

   Desde que he pasado al cole de mayores voy a la biblioteca de mi pueblo todas las tardes. En las estanterías de mi casa solamente hay jarrones y fotos. Pero en la biblioteca de mi pueblo  las  estanterías están llenas de libros y no se pueden ver ni las paredes. La señora de la biblioteca se llama Elena. Se enfada mucho con los niños que molestan y hacen ruido. Pero no conmigo. Conmigo es muy buena. Al principio cogía libros gordos y me costaba mucho leerlos. Después Elena me explicó que son libros de mayores y me enseñó dónde están los libros para pequeños. Pero esos no me gustaban porque no había casi letras. Así que cogí los que leen los mayores de mi cole.

   Me llevo dos libros a casa todas las semanas. Cuando tengo miedo me escondo debajo de la mesa de mi habitación y leo. A veces tampoco entiendo las historias de estos libros, pero me gustan. Un día mi mamá me encontró debajo de la mesa leyendo y me riñó. Me dijo que ése no es sitio para leer. Yo quería decirle que debajo de la mesa no tengo miedo cuando papá grita, pero no le dije nada para que no se enfadara conmigo. Mamá se enfada muchas veces. Se tumba en la cama y no sale de la habitación. Antes yo me quedaba con ella. Pero ahora voy a la biblioteca. Quiero mucho a mi mamá, pero Elena no se enfada conmigo y me deja ayudarle. Y cuando llegan libros nuevos, los guarda para que yo los lea primero.

   En el cole me enseñan a contar, a dibujar, a escribir y a tocar música. Dibujar está bien, pero a veces me salgo de la raya y no me gusta. Escribir es más divertido. Leo y escribo más rápido que mis amigos. Por eso me gusta más. Papá y mamá se ponen muy contentos cuando me ven leer tan rápido y escribir con letra redonda. Ellos no lo saben, pero tengo una libreta que he escrito yo sola. Son historias de niños, de mamás y de papás. Como los libros que me enseña Elena, pero más tristes. En mi libreta los chicos son flacos y guapos. Las chicas son guapas como mi mamá. Yo de mayor quiero tener un novio flaco, como en los libros. También quiero tener un hermano para jugar, pero mamá dice que no puede. Eso tampoco lo entiendo.

   Creo que por eso me gusta escribir en mi libreta. Como yo me invento las historias, lo entiendo todo. Y nadie se enfada conmigo, porque nadie puede leerlo. Es mi secreto. A veces tengo miedo de que mamá encuentre mi libreta y me riña, pero la escondo muy bien en mi caja de juguetes. No quiero que mamá se ponga triste, por eso a ella solo le leo los trabajos del cole, los de historias alegres. Eso le gusta. A papá le gusta más cuando hago sumas. A mí no me gusta tanto, pero se lo enseño para que se ponga contento, aunque me riñe cuando me equivoco y me pongo nerviosa. A mi hermana no le enseño nada del cole porque creo que le da igual. A Elena tampoco le enseño nada, pero es que ella siempre está contenta. No tengo que hacer nada para que se lo pase bien conmigo. Nos gusta ordenar los libros juntas. Cada tarde, cuando mi mamá viene a recogerme a la biblioteca, Elena le dice: “Qué encanto de niña, ¿me la regalas?”. Mi mamá siempre se ríe. Eso está bien, pero yo espero que nunca le diga que sí. Me gusta Elena, pero a mi mamá la quiero más.

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2 comments

  1. cmgsantos

    ¡Ya sabes lo mucho que nos gustó en clase!

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